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Monasterio de San Salvador de Leyre
Situado en el término municipal de Yesa, a 50 Km de Pamplona, el Monasterio de Leyre es uno de los monumentos más destacados de Navarra por su significación histórica y artística.
Ubicado en un marco excepcional, está muy ligado al paisaje y a sus características geográficas. Se asienta sobre la balconada de la Sierra de Errando o Sierra de Leyre y, desde las alturas del monasterio, podemos contemplar tanto la difícil geografía del lugar como el Pantano de Yesa.

El Monasterio de Leyre es considerado como un lugar emblemático dentro del viejo reino navarro. Durante los momentos difíciles de invasiones musulmanas sirvió como refugio para la monarquía, siendo sede episcopal, corte real y panteón de los Reyes de Navarra.
Su máximo esplendor se sitúa entre los siglos XI y XII. El rey Sancho el Mayor fue el promotor de la obra románica e introdujo en Leyre la Regla de San Benito, prestando a partir de entonces hospitalidad de los peregrinos del Camino de Santiago.
Pero a lo largo de la historia Leyre vivió momentos de auge y decadencia que culminan en 1835 con la Desamortización de Mendizabal, momento a partir del cual el monasterio queda abandonado. En 1945 tuvo lugar la restauración y tras la misma la vuelta de la vida monástica.
Desde el punto de vista artístico, la iglesia de Leyre tiene una importancia excepcional porque supone el primer intento de introducción del arte románico en Navarra.
Destaca la originalidad y antigüedad de la Cripta románica. Se construyó a principios del siglo XI, de modo que nos encontramos con un románico todavía muy primitivo, sencillo y austero.
No es una cripta al uso. Esta peculiar construcción se edificó como base de la cabecera de la iglesia, de ahí su gran robustez, siendo los enormes capiteles sobre pequeños fustes su elemento más llamativo y característico.
Ya en la iglesia alta, la zona de la cabecera pertenece a la primera época románica, una cabecera que se superpone y sigue fiel en planta a la cripta. La gran nave románica se construyó a finales del siglo XI, se corresponde con un estilo románico más avanzado y presenta portadas monumentales como la Porta Speciosa del siglo XII, en la que destacaría la labor del Maestro Esteban.
En la iglesia abacial, además de lo señalado, se encuentra la imagen de la Virgen de Leyre y el Panteón de los Reyes de Navarra. A su vez, esta iglesia supone un marco excepcional donde poder escuchar los cantos gregorianos de los monjes benedictinos.
Como curiosidad cabe nombrar la leyenda medieval de San Virila, abad de Leyre que permaneció extasiado durante 300 años escuchando cantar a un ruiseñor.
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